¿Por qué descansar es tan importante para las mamás?

Ser madre es una experiencia maravillosa, pues tenés la oportunidad de traer al mundo una criatura hermosa y verla crecer. Sin embargo, también es físicamente agotadora y, desde el primer día, tenemos que estar pendientes de todo. Por eso, es normal sentirnos cansadas o agotadas y, ahí, es cuando debemos hacer una pausa.

Eso sí, muchas madres, debido al trabajo u otros compromisos, usualmente no sacan tiempo para ellas mismas. Incluso, aunque somos seres humanos, pensamos que las mamás deben ser invencibles e imparables. Esto es muy perjudicial, dado que un buen descanso puede ayudarnos a sentirnos mejor y tener más fuerza. Además, pensá que descansar no significa salir de tu casa o dejar a tus chicos, sino que son pequeñas pausas que te llenan de energía.

¿Y los chicos?

Una de las razones más comunes por las que no dedicamos tiempo a nosotras mismas es por un sentimiento de culpa. Por ejemplo, podemos sentirnos egoístas al querer un tiempo a solas y creemos que descansar implica descuidar a nuestros pequeñines.

En estos casos, es importante entender que descansar no es un privilegio, sino una obligación. Si queremos ser las mejores mamás, tenemos que chinearnos y tener un mejor estilo de vida. Inclusive, nuestras necesidades y las de los chicos no tienen por qué estar completamente separadas. Por ejemplo, podemos relajarnos mientras los chicos hacen alguna de estas actividades:

  • Dormir (sobre todo, si tenemos bebés en casa, cada vez que ellos duermen, la mamá también debe hacerlo).
  • Estudiar o hacer sus tareas.
  • Recoger su cuarto.
  • Ver una película.
  • Leer un libro.
  • Jugar con sus hermanos.
  • Dibujar.
  • Ir a la casa de algún compañero o amigo.

¿Cómo podemos aprovechar nuestro tiempo?

  • Planificá tu semana: a veces, no sabemos cómo distribuir el día y terminamos invirtiendo mucho tiempo en pocas actividades. Por eso, organizá cada semana, programá con antelación las tareas, hacé listas de cosas pendientes y repartí todo equitativamente. Así, podrás incluir en tu rutina espacios para descansar.
  • Tené recreos: para descansar, no necesitás muchos días o semanas. La clave es programar pequeños respiros diarios donde podás dormir o hacer otra actividad que te relaje. Por ejemplo, antes de acostarte, podés darte un baño que te ayude a dormir profundamente.
  • Realizá alguna actividad física: hacer ejercicio te da bienestar emocional y físico, puesto que da energía, ayuda al autocontrol y, en especial, disminuye el estrés. Por eso, es importante que frecuentemente practiqués alguna actividad que te permita mejorar tu salud y distraerte.
  • Comé y dormí bien: aunque te parezca obvio, hay muchas mamás que descuidan su alimentación y no duermen lo suficiente. El tener una dieta saludable y un horario de sueño estable es la clave para tener energía a diario.
  • Hablá con tus seres queridos: pasar tiempo con amigos o familiares te puede ayudar a distraerte y cambiar de ambiente. Incluso, podés conversar con otras mamás para compartir sus experiencias y darse consejos mutuamente.
  • Pasá tiempo a solas: cuando una mamá se toma un respiro, pasa algún tiempo solas y hace alguna actividad relajante (leer, caminar o dormir, entre otras), puede recobrar energías. Además, el tiempo a solas es fundamental para aprender a conocernos y saber cuáles son nuestros límites.
  • Tené un lugar de descanso: este tiempo a solas podés pasarlo en un lugar tranquilo donde nadie te puede molestar. Incluso, podés usarlo para dormir en las tardes, escuchar música relajante o tomas un té. Eso sí, cuando estés en este espacio, te recomendamos desconectarte de tu celular o cualquier otro aparato distractor.
  • Delegá tareas: no hay que tener miedo a solicitar ayuda. Podés pedirle a tu esposo, amigos o familiares que te ayuden con alguna de las tareas cotidianas. Esto, junto con el apoyo emocional, es importante para no te sintás estresada por las tareas de la casa y podás enfocarte en tus hijos y en descansar.